Francisco Javier Esquivel Luco, un sanfernandino ejemplar

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En un año trágico, muy especial, triste, donde muchos familiares y amigos han partido de nuestro mundo, de pronto otra terrible noticia. Falleció Francisco Javier Esquivel Luco (1962-2020).

Quienes fuimos sus profesores en la especialidad de Mecánica de Maquinas-Herramientas del Liceo Industrial de San Fernando lo recordamos como un buen alumno. Un muchacho de espíritu sano, muy humilde, bondadoso, respetuoso, buen compañero, de mucha fe allegado a las actividades de la Iglesia de Las Carmelitas.

Egresa el año 1980 y en 1987 ingresa a la Empresa de Ferrocarriles del Estado llegando por sus méritos al cargo de Jefe de Grupo Vía.

De sus muchas anécdotas ferroviarias, contaba que una de sus primeras tareas era revisar entonces, periódicamente la vía de San Fernando a Pichilemu... ¡a pié!

Un accidente lo obligó a retirarse de su querida profesión.

Participó activamente en el equipo técnico que restauró en gran parte la locomotora a vapor N° 607, conseguida para San Fernando. Entre los años 1997 al 2000, se reunía los días sábado con el resto del equipo, a trabajar en esta reliquia aportando sus conocimientos. De ese valioso grupo humano, ya partieron en el tren del recuerdo el ex alumno Alberto Peñaloza, los ex ferroviarios Manuel Lizana, Sergio Martínez, Nelson Pavés, Oscar Muñoz y el calderero Manuel Saavedra.

También colaboró en asesorar al taller de Patrimonio Cultural de su ex liceo, en la construcción a escala de la maqueta de la tornamesa de Palmilla.

Como integrante del Centro Cultural Museo Lircunlauta, colaboró, hace tres años, en el proyecto del espacio ferroviario del Museo Lircunlauta, que aún no lo concreta el municipio de la ciudad. Ayudó en el año 2019 al rescate de una moto carril y el carro-taller, que se encuentran en el Museo.

Hace unos días participó apoyándome mediante Chat, igual que otros ex alumnos, en el Diálogo Patrimonio Ferroviario de la región de O´Higgins, organizado por el Consejo de Monumentos Nacionales.

Siempre atento, colaborando, preocupado del patrimonio cultural de la ciudad especialmente del ferroviario.

También participó siempre en las convivencias de Aniversario de los Ex Alumnos del Liceo Industrial.

En los últimos años trabajaba como Asistente de la Educación en la querida Escuela Olegario Lazo Baeza. Aquí supieron de sus cualidades humanas los niños alumnos que mucho querían a su "Tío Pancho" y todos los funcionarios quienes le rindieron un sentido homenaje en el frontis del colegio, al pasar en su último viaje.

Es difícil decir adiós a un hombre bueno al cual solo se le conocieron en su integridad muchos valores que compartió en su familia, compañeros de curso, amigos y profesores de la industrial. Compañeros de trabajo tanto ferroviarios como funcionarios y alumnos de la escuela Olegario Lazo.

A Esquivel, quienes le decimos adiós en su último viaje en el tren del recuerdo, nunca lo olvidaremos.

Nuestras condolencias a su esposa e hijos.

Víctor León Vargas