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Instalan primeros cien semáforos de plástico, reciclables y modulares

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Estas señaléticas pesan 70% menos que las tradicionales de acero y aluminio, siendo más seguras para los peatones, vehículos y ciclistas. También, se encuentran funcionando en distintas intersecciones de la región Metropolitana, Tarapacá, Coquimbo, y Araucanía.

Cerca de cien semáforos de plástico, reciclables y modulares se están instalando en Rancagua. Se trata de una innovación de la empresa chilena Alyplas, que ha permitido entregar una mirada moderna, sostenible y segura a las calles de Chile, y que busca replicar la exitosa experiencia en la gestión de tránsito de países como España, Estados Unidos, Alemania, y como en más del 50% del mundo, donde ya se utilizan este tipo señaléticas.

Este proyecto comenzó en 2019, con un plan piloto en la intersección de Lyon con Pocuro en la comuna de Providencia de la región Metropolitana, y dado sus buenos resultados se ha implementado en otras zonas del país, como Iquique, Coquimbo y Temuco.

Mayor seguridad

Sus funcionalidades constituyen un importante beneficio en seguridad para todos los transeúntes, ciclistas y conductores, ya que pesan cerca de un 70% menos que los tradicionales semáforos de acero y aluminio y que son un potencial peligro cuando hay accidentes de tránsitos por su alto peso.

Asimismo, este producto utiliza tecnología LED, lo que reduce el consumo en un 90%, si lo comparamos con el semáforo de aluminio y acero que no cuenta con esta tecnología.

"La operación de 1000 semáforos permite reducir un 80% la huella de carbono generada en su elaboración, ya que el proceso de fabricación de un módulo de aluminio libera más carbono que uno de policarbonato", cuenta Matías Levy, gerente general de Alyplas. Añade que otra de las ventajas es que las piezas del semáforo son reciclables, ya que luego de su vida útil permiten producir materia prima para la elaboración de un nuevo producto.

Estos semáforos cuentan con Protección IP65, lo que permite una mayor durabilidad, sin sufrir deterioros por polvo y agua, evitando los costos de mantención en pintura y oxidado del material, especialmente si pensamos en el diverso clima que tiene nuestro territorio. En las zonas costeras tampoco hay riesgo de oxidación, o de algún tipo de daño superficial o estructural.

Optimización de recursos públicos

Al ser modulares estos instrumentos del tráfico permiten crear combinaciones distintas, separarlos o desmontarlos para eventos masivos o de alto potencial de daño. También, esto posibilita el reemplazo de sólo una pieza, evitando reponer todo el semáforo y optimizando recursos públicos.

"Con nuestros semáforos plásticos, reciclables y modulares podemos ser más eficientes y optimizar los recursos públicos, ya que, al ser modulares, funcionan como legos, donde se pueden ir armando y desarmando piezas, de manera rápida y sencilla", concluye Levy.