La historia de Alejandro Ithal y la fuerza que lo llevó a emprender

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Con una fortaleza mental a toda prueba, este eléctrico automotriz superó las secuelas de un grave accidente y hoy saca adelante su negocio, apoyado por FOSIS y su deseo de crecer.

Hace 20 años, Alejandro Ithal protagonizó un grave accidente en motocicleta. Estuvo tres meses hospitalizado en una mutual de Santiago, ciudad donde trabaja como eléctrico automotriz para una empresa de locomoción colectiva. Su brazo derecho sufrió serias lesiones, perdiendo gran parte de la movilidad. Tal situación le impedía trabajar en lo suyo y luego de algunos años de operaciones y de intentar rehabilitarse en la capital, regresó a su pueblo natal, la comuna de Nancagua.

Una vez instalado en tierras colchagüinas, se puso a vender gas: "Porque tenía que mantener a mi familia. No podía quedarme ahí esperando". Hasta que retomó su actividad original: la electricidad automotriz. Comenzó a trabajar a domicilio, por datos, recomendaciones, amigos que tenían talleres y lo buscaban para ver un desperfecto puntual en los vehículos.

Empezó a ser conocido y se fue consolidando, pero necesitaba un nuevo empuje: "A veces me demoraba mucho en encontrar una pana porque no contaba con los implementos necesarios, entonces me hacía falta hacer una nueva inversión", contó Alejandro.

Aunque pasaron muchos años en que Alejandro Ithal desaprovechó sus beneficios como persona en situación de discapacidad, poco a poco empezó a comprender que era necesario hacer uso de sus derechos y fue cuando se compró un automóvil.

Después, acudió a la oficina de la discapacidad de su comuna y fue informado de otras oportunidades disponibles y fue entonces cuando apareció el FOSIS. "Postulé algunas veces y no lograba entrar a los programas del FOSIS, entonces ya no creía mucho, pero apareció esta posibilidad y en realidad estoy muy conforme con lo que aprendí y con el apoyo que recibí", relató el mecánico nancagüino.

Alejandro fue parte del programa Yo Emprendo Semilla, cuyos usuarios en su mayoría fueron personas en situación de discapacidad o cuidadores de los mismos. La iniciativa se desarrolló con usuarios y usuarias de las comunas de Chépica, Placilla y Nancagua y le entregó a los usuarios capacitación sobre cómo manejar un negocio, además de subsidio para la compra de insumos o herramientas que hicieran crecer su negocio.

En el caso de Alejandro, adquirió un escáner de autos: "Yo había ahorrado una parte y la otra, me la entregó FOSIS. La verdad fue algo muy positivo porque ahora me demoro mucho menos en encontrar las fallas de los vehículos, sobre todo, los autos nuevos que tienen sistemas más sofisticados", comenta.

Y no es lo único que Alejandro rescata de su paso por el programa Yo Emprendo Semilla: "me enseñaron como ordenar la parte contable, temas de publicidad y, en general, aspectos que yo no conocía y que han hecho más fácil mi trabajo".

Hoy, Alejandro le arrienda un espacio a un amigo que tiene un taller mecánico y allí ofrece su servicio. Y continúa yendo a domicilio: "Tengo que trabajar mucho porque debo mantener a mi familia, entonces no puedo parar. Además, yo sé que, con los años, mi discapacidad no me permitirá tener este ritmo, entonces, estoy pensando en el futuro".

Y con el FOSIS Alejandro aprendió a soñar con más: "Entendí que debo pensar en grande y por eso hoy me esfuerzo, para hacer crecer mi negocio y consolidarlo".

Guido Carreño Reyes, director Regional de la institución, señaló que "Sabemos que a las personas en situación de discapacidad les cuesta más encontrar empleo y generar recursos, por eso, a través de este programa, hemos querido apoyarlos. Estamos muy contentos con los resultados, hemos conocido historias de vida muy potentes y hemos visto cómo ellos tienen todo el deseo de trabajar, por lo tanto, nuestro compromiso está presente".

Una historia que demuestra que la fuerza no está en los brazos sino en la mente de las personas./