El arte de sanar con las manos

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Junto a machis, parteras y meicas, un componedor de huesos forma parte de un sistema de medicina informal y tradicional que integra el patrimonio cultural inmaterial. Quien ejerce este oficio milenario, debe tener un don en sus manos, don, qué para algunos, proviene directamente de Dios. Esta es la historia de Raúl León Ramírez, conocido en San Fernando y alrededores por su asombrosa capacidad de sanación.

Don Raúl. ¿Cuéntenos algo de su vida?
Nací el 7 de febrero de 1935 en Guadalupe esquina Membrillar, época en la que la mayoría de las calles de San Fernando eran pedregosas y había solamente 40 automóviles, 20 Ford y 20 Chévrolet. La comuna era muy distinta a la que conocemos ahora, era un pueblo esencialmente agrario y con mucha pobreza. Mi infancia transcurrió en tranquilidad hasta la temprana partida de mi padre, quien falleció a los 45 años, luego de trabajar por años en la Compañía de Tabacos.

¿Difícil trance?
Claro. Quedamos solos con mi madre, quien tuvo que criar a diez hijos. Con mis hermanos estudiábamos en el Instituto San Fernando de los Maristas, debiendo abandonar el colegio cuando iba en cuarta preparatoria. Siendo muy joven me vi forzado a incorporarme al mundo del trabajo en el rubro de la construcción, donde partí como ayudante para posteriormente ser maestro, albañil y pintor. Después, ingresé a la fábrica Maggi, donde finalmente jubilé.

¿Cómo se trasformó en un componedor de huesos?
No me lo explico. Fue algo que llegó sólo, es un don que Dios me envió. La historia comenzó el año 1972 en el Estadio Valderrama. Esa vez, un niño se lesionó un pie, entonces dije, traigan a ese pequeño para verlo. Ahí, mis manos actuaron por un impulso que no puedo definir. Le tomé el pie que sonó fuerte asustando a todos y logré poner sus huesitos en su lugar.

¿Qué se requiere para dedicarse a esto?
Uno debe conocer bien los huesos y dejar que las manos actúen. Posteriormente, ubicó el hueso que está corrido y lo acomodo en su lugar. Un componedor de huesos está preparado para tratar diversos traumas óseos. Lo que más trato es la compostura de los pies, trabajando el fémur, la tibia y el peroné. En el caso de los esguinces, a veces hay cuatro o seis huesitos sueltos y se les deja en buenas condiciones, después la persona debe estar con venda por tres días y las molestias se eliminan totalmente.

¿Quiénes son sus principales pacientes?
Acá llegan muchos futbolistas, los que se lesionan las rodillas, el peroné o las costillas. Por ello, las mayores consultas son los sábados, domingos y lunes. A mi casa llega gente de todas partes, no solamente de San Fernando, también de San Vicente, Rancagua, Curicó y Santiago, entre otras ciudades./

Raúl León Ramírez.
Villa Colchagua Sur.
Casa 8.
Fono: 722 718919

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