Monseñor Guillermo Vera es el nuevo obispo de la Diócesis de Rancagua

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Religioso sucederá a Monseñor Juan Ignacio González Errázuriz, quien fue administrador apostólico desde el 2 de marzo de 2020.

A primera hora de ayer martes 8 de junio, la Nunciatura Apostólica en Chile comunicó que Monseñor Guillermo Vera Soto será el nuevo obispo de la Diócesis de Rancagua. El religioso sucederá a monseñor Juan Ignacio González, quien estuvo como Administrador Apostólico desde el 2 de marzo de 2020 y que ahora seguirá con su tarea episcopal en la diócesis de San Bernardo de donde es obispo titular.

El nuevo Obispo Guillermo Vera Soto nació el 7 de junio de 1958 en Isla de Maipo. Cursó su enseñanza Primaria y Secundaria en el Colegio "María Regina", de Isla de Maipo. Hizo Estudios filosóficos y teológicos en el Pontificio Seminario Mayor de Santiago.

Fue ordenado sacerdote el 12 de junio de 1982 en la Catedral de Santiago por el entonces Obispo Auxiliar de Santiago, monseñor Manuel Camilo Vial Risopatrón. Incardinado en la Diócesis de Melipilla, fue párroco de la Inmaculada Concepción, en Talagante, por un decenio a partir de 1983 y después de la Parroquia de Curacaví.

Hasta abril de 2003, era párroco de la Catedral de Melipilla, Decano, Encargado de la Pastoral familiar de la diócesis y miembro del Consejo de Gobierno del Obispo, Mons. Enrique Troncoso. El 10 de abril de 2003 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la entonces Prelatura territorial de Calama y recibió la ordenación episcopal el 31 de mayo del año 2003. El 20 de febrero de 2010 la Prelatura de Calama fue elevada a Diócesis con el nuevo nombre de "San Juan Bautista de Calama" y Mons. Vera Soto fue nombrado su primer Obispo.

Sucesivamente, el 22 de febrero de 2014, el Papa Francisco lo nombró Obispo de Iquique y asumió la Diócesis el 29 de marzo de 2014.

Saludo a la Diócesis de Rancagua

A primera hora de ayer y una vez comunicada la resolución del Papa Francisco en Roma, el nuevo Obispo de la Diócesis de Rancagua entregó un saludo a la comunidad regional señalando lo siguiente: "Muy queridos hermanos y hermanas, en el nombre de Jesús y con su mismo saludo pascual, "La paz del Señor esté con ustedes" lleguen a ustedes mis primeras palabras. Recibo con alegría, gratitud y esperanza el servicio que el Santo Padre Francisco me llama a ejercer como obispo, en la Diócesis de la Santa Cruz de Rancagua".

Luego agregó que "nací no lejos de ustedes, en Isla de Maipo dentro de la actual diócesis de San José de Melipilla. Ahí en la parroquia de Nuestra Señora de La Merced recibí la dignidad insuperable de ser hijo de Dios y no puedo dejar de pensar con tremenda gratitud en mis padres, Lucía y Patricio, que quisieron tempranamente iniciarme en la fe. En ese Pueblo recibí la llamada del Señor para compartir su misión. Luego de ser ordenado sacerdote, ejercí mi ministerio pastoral en Talagante, Curacaví y Melipilla a lo largo de 21 años, confiando en la gracia de Dios y suplicándole cada día el poder santificarme y santificar a mis hermanos anunciando el evangelio de la salvación".

Agregó que "San Juan Pablo en 2003 quiso enviarme a Calama, donde recibí mi ordenación episcopal y me estrené como Pastor y sucesor de los apóstoles en esa nueva etapa que Dios abría para mí confiando que siempre: "El auxilio nos viene del Señor". Diez años y medio años después dejé la amada Iglesia de Calama para asumir como Obispo de Iquique, donde por siete años y medio me ha correspondido la gracia de acompañar la vida de fe de hermanos y hermanas que me han enseñado, con su amor y fidelidad a la Iglesia y a sus nobles tradiciones...18 años de pastoreo en el norte, procurando servir y dispensar los misterios de Dios a un pueblo que me enseñó también a contemplar la obra de Dios en el desierto, en sus fértiles quebradas, en los coloridos y devotos bailes a la Madre del Cielo, a San Lorenzo y los Santos Patronos".

En sus primeras palabras el nuevo Obispo señaló:"Quiero saludar a mis hermanos sacerdotes, los primeros colaboradores en mi servicio episcopal. Quiero hacerme cargo de sus preocupaciones y desvelos, también de sus proyectos y esperanzas. Quiero conocerlos, compartir su día a día, escucharlos, acompañarlos para seguir construyendo la historia de esta Iglesia de Rancagua en fraternidad. Quiero hacer llegar también un cariñoso saludo a los Diáconos y sus esposas. Pronto nos encontraremos y podremos conversar con confianza y juntos manifestar el rostro de la caridad de Cristo. Les animo a que: "Se mantengan despiertos y firmes en la fe. Tangan mucho valor y firmeza, y todo lo que hagan, háganlo con amor Hago llegar mi afecto a mis hermanos y hermanas religiosas. Ustedes con su presencia y carisma propios dan testimonio en medio de sus comunidades, de diversos aspectos de la ternura del Señor. Quiero estar cerca de ustedes y animarlos a que: "Vivamos para que Dios sea alabado por su grandeza".

Finalmente saludó a las autoridades regionales y comunales, que "con su labor dedicada van procurando el bien de la comunidad que espera y confía en ustedes. Les aliento con la palabra de Dios a que: "No se cansen de hacer el bien, porque si no se desaniman, a su debido tiempo cosecharán". Quiero hacer llegar mi cariño y cercanía a cada una de las familias de la Diócesis, en especial a sus adultos mayores, memoria viva de la Fe y el trabajo; a los esposos que cada día luchan por mantener su amor y el de los suyos; a los jóvenes y niños que están aprendiendo en medio de la pandemia que nos aflige a construir sus vidas con esfuerzo, esperanza y solidaridad. A cada hombre y mujer, adulto y joven, a los hermanos migrantes que viven en las ciudades y pueblos de esta Región del General Bernardo O´Higgins y que trabajan en sus hermosos campos, en sus industrias, servicios, en el comercio, en la minería, en las montañas y junto al mar en estas provincias de Cachapoal, Cardenal Caro y Colchagua".

"Hermanos y hermanas, quiero llegar hasta ustedes como padre, pastor, hermano y amigo para que juntos podamos seguir caminando por el sendero de la Fe que tantos pastores y fieles han ido construyendo desde los inicios de la evangelización hasta ahora en esa hermosa zona y ya casi centenaria Diócesis.

Mi recuerdo especial en la oración para quienes han sido obispos en Rancagua. Rezo por el descanso de quienes ya han partido a la Casa del Padre y saludo con especial aprecio al Cardenal Jorge Medina Estévez, Monseñor Luis Gleisner, obispo auxiliar, Monseñor Alejandro Goic Karmelic, Monseñor Fernando Ramos, Administrador Apostólico y a quien ha tenido en este último tiempo la misión de pastorearles como Administrador Apostólico Mons. Juan Ignacio González Errázuriz, Obispo de San Bernardo, siempre muy cercano en la amistad, agradeciendo su entrega generosa durante todo este tiempo".

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