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Sanfernandinos realizan exitoso ascenso al Alto de los Arrieros

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El Alto de los Arrieros es una de las cumbres más esquivas de San Fernando y la región de O´Higgins: rodeada de glaciares y con una altitud considerable, es la cumbre más alta de la Sierra del Brujo, se enmarca como un gran reto para aquellos montañistas que buscan la confluencia de todas las artes en una sola pieza. Su altitud se debate entre los 4.992 y los 5.030 metros, de ser superior a los cinco mil metros se convertiría en la montaña más austral en poseer tal altitud.

Su primer ascenso fue en 1950 a través del Valle del Rio Portillo por Frederic y Dorly Marmillod junto a Otto, Elsa y Lorenzo Pfenniger. En 1964, una de las más grandes expediciones que se ha registrado en los Andes Centrales por el Club Mañke se encargaría de su segundo ascenso realizando una travesía desde el vecino Cerro Portillo. En 1971 otra gran expedición en conjunto con la Asociación Universitaria de Andinismo y el Club Mañke daría lugar a su tercer ascenso por la cara norte.

En 2015, deportistas del Grupo de Montaña Perros Alpinos vuelven a la zona abriendo una nueva ruta por su cara Este a través de un estético canalón de nieve y hielo. Hoy en 2020, la montaña nunca había mostrado tanta actividad: en Agosto de este año una expedición de la marca The North Face realizó la misma ruta completando además su primer descenso en esquí.

A fines de noviembre de este año una expedición, encabezada y protagonizada por tres jóvenes de San Fernando logró concretar el sexto ascenso al Alto de los Arrieros. Se trata de los destacados deportistas de alta montaña de esta ciudad Pedro Hevia, Rodney González y Joaquín Tobar.

En entrevista con diario Sexta Región, dijeron que: "En general fue una expedición dura, el primer día salimos rumbo al Glaciar Mañke, para llegar ahí primero hay recorrer un tramo del Glaciar Universidad, una vez alcanzamos el punto en que estos dos glaciares se unen decidimos subir por una ladera alternando entre neveros y acarreos pues el Glaciar Mañke se encontraba completamente fracturado y era imposible subir por ahí". Tras 8 horas de jornada llegaron a los 3.600 m.s.n.m en Glaciar Mañke, lugar de su primer campamento. Desde ese punto se movieron al otro extremo del glaciar para quedar lo más cerca posible de la montaña, donde instalaron un segundo campamento a 4.200 m.s.n.m desde el cual intentarían hacer cumbre.

Pedro Hevia recuerda que: "El día de cumbre despertamos a las 4, derretimos nieve para tomar mate, comimos un poco y salimos de la carpa a las 5 de la madrugada, a medida que avanzábamos por el glaciar hacia la base de la canaleta el amanecer se manifestaba, fue un espectáculo hermoso. Casi a las 7 de la mañana nos encontrábamos en la base de la canaleta y empezamos a escalar, fue una escalada dura y hermosa, la altitud se sentía, a veces había hielo de muy buena calidad y otras nieves de baja consistencia en la cual no se podía confiar. Escalábamos los 70 metros de cuerda que teníamos, de repente no había hielo en donde poder meter un tornillo... escalábamos todo el largo de cuerda sin una sola protección o de repente nos encontrábamos con muchos afloramientos de hielo en los que podíamos proteger a gusto. Como dicen los autores de esta ruta: el canalón es engañoso y cada vez que parecía que íbamos a salir de este se sumaba otro largo más, al final escalamos 7 largos de cuerda hasta que salimos del canalón, bebimos unos mates y fuimos a la cumbre"

El resto de la expedición señaló que: "Era inminente, íbamos caminando por los últimos metros hasta la cumbre, el espíritu se conmueve y es imposible aguantar las ganas de llorar... nos abrazamos y con un par de gritos de celebración nos dejamos llevar por el éxtasis del momento. Acabábamos de cumplir un sueño, teníamos una panorámica completa de la Sierra del Brujo y de toda la cordillera desde los 6000's de la región metropolitana hasta los Volcanes del Maule, más gritos y abrazos, hartas fotos y para abajo... Son las 5 de la tarde. La cumbre era solo la mitad del viaje, ahora restaba el descenso pues aunque no lo crean subir es la parte más fácil dentro de todo, el verdadero logro es volver con todo el equipo sano y salvos".



Descenso

Eran las 6 de la tarde y comenzaba el descenso de los montañistas sanfernandinos. Salieron del canalón a las 3 de la madrugada y regresaron a la carpa a las 5 y mientras derretían nieve para una sopa comenzaba a amanecer. "Dormimos unas horas y las 2 de la tarde comenzaba el retorno, con las últimas luces del atardecer y la luna alumbrando a nuestras espaldas llegamos a la camioneta", precisó Pedro Hevia.

El Glaciar Universidad, Mañke, Cipreses y Palomo forman la reserva más grande de agua dulce en la Zona Central y la más grande de nuestro país después de los Campos de Hielo Norte y Sur en la Patagonia. "Teniendo en cuenta el escenario actual de escases hídrica y cambio climático es fundamental proteger estos ecosistemas a través de un instrumento legal que asegure su preservación y cuidado de la industrias depredadoras y contaminantes del medio ambiente, lamentablemente la Ley de Glaciares aún se encuentra estancada en la Comisión de Minería del Senado", señalaron los montañistas.