Joel Juarros, investigador postdoctoral de la UOH y especialista en violencia de género "No podemos dejar solas a las víctimas y tenemos que dejarles claro que estamos con ellas"

Noticias

El investigador postdoctoral de la Universidad de O'Higgins y docente de la Escuela de Ciencias Sociales UOH, señala que "es clave mantener el bienestar psicológico en general, pero también en línea con la prevención de violencia intrafamiliar".

Junto con el estrés producto del confinamiento en Chile se registró un aumento importante en las llamadas por violencia y un alza en los delitos más violentos contra las mujeres. En el caso del feminicidio, las denuncias en el país aumentaron en un 200%: en marzo del 2019 se registraron siete casos, en el 2020 fueron 21. De estos, 11 ocurrieron en la tercera semana de marzo, ya con varias comunas en cuarentena total.

Desde España, el Dr. Joel Juarros, investigador postdoctoral de la Universidad de O'Higgins, licenciado en psicología, máster en criminología y doctor en educación y psicología, explica que "la situación de confinamiento que estamos viviendo en la actualidad es, como mínimo, poco usual para la mayoría de las personas: No estamos acostumbrados a no tener libertad de movimiento y vivir en espacios limitados. Tampoco a compartir 24 horas al día, 7 días a la semana con una misma persona o unas pocas mismas personas".

Juarros puntualiza que en la situación que vivimos: "La capacidad que tengamos para resolver conflictos efectivamente, es decir de manera no violenta, va a ser determinante. Los conflictos serán inevitables en muchos casos, por lo que tener pocos recursos para resolverlos va a ser un factor de riesgo clave en la explicación de la violencia intrafamiliar. A esto, debemos añadir aquellos otros elementos que pueden alterar o influir sobre las capacidades que tengamos para resolver dichos conflictos: el estrés y el alcohol pueden ser en este caso los mejores aliados para que la violencia ocurra, pues ambos favorecen el uso de estrategias de afrontamiento negativas".

TIPOS DE VIOLENCIA EN CONFINAMIENTO

Joel Juarros comenta que "Normalmente se distinguen tres grandes tipos de violencia, con o sin confinamiento, que son la psicológica, la física y la sexual. Siguiendo esto, el tipo de violencia más común siempre ha sido, siempre es y siempre será la misma: La violencia psicológica".

La violencia de este tipo se puede manifestar de múltiples formas. El Dr. Juarros indica que ésta: "No se limita a los ejemplos más conocidos como insultar a la pareja, los desprecios manifiestos o invadir su intimidad (conductas de control), si no también se puede ver en otras conductas como el desapego o la negación de afecto, que son lo opuesto a lo que se espera obtener de una pareja".

El gran problema de la violencia psicológica: "Es el nivel de aceptación que tiene en la sociedad y en todas las relaciones sociales en general, incluidas las parejas. Se trata de conductas que afloran muy fácilmente, en el día a día y a las que, desgraciadamente, nos hemos acostumbrado".

SALUD MENTAL EN MEDIO DE LA CUARENTENA PREVENTIVA

Mantener un equilibrio psicológico en medio de una situación mundial en que reina la incertidumbre es un desafío que han debido asumir millones de personas en el mundo.

Para Juarros y dadas las circunstancias que vivimos: "Es clave mantener el bienestar psicológico en general, pero también en línea con la prevención de violencia intrafamiliar".

"Para esto, es preciso -explica- seguir las recomendaciones que innumerables expertos han dado desde el inicio del confinamiento: mantener horarios, llevar pautas, tener espacios de trabajo separados de los de ocio (esto en caso de teletrabajar), no descuidar la higiene y el aspecto, acostumbrarnos a vestir como lo hacemos a diario, etc.".

UNA PANDEMIA YA EXISTENTE

Para el Dr. Juarros, la violencia intrafamiliar: "Es un problema socio-sanitario de proporciones pandémicas incluso sin la pandemia del Covid-19. Es más, mientras que pandemia se refiere a la extensión de una epidemia a muchos países, sabemos que la violencia contra las mujeres está presente en absolutamente todos los países del mundo de manera continua".

Como reflexión final, el investigador indica que "Es bien sabido que muchas de las víctimas no pueden o no se atreven a denunciar los hechos, pero como vecinos, si sabemos que eso ocurre tenemos una responsabilidad más que ética o moral, es una responsabilidad humana. Es por eso que una de las claves para combatir el aislamiento social de las víctimas no pasa por las propias víctimas, sino por quienes formamos parte de su entorno: No podemos dejar solas a las víctimas y tenemos que dejarles claro que estamos con ellas".-