Usarán Inteligencia Artificial en Hospital de San Vicente

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La imparable ola de transformación digital se conoce hoy como la cuarta revolución industrial, y es que las nuevas tecnologías y sus variadas aplicaciones están cambiando la forma de producir bienes y servicios. Frente a esto, las atenciones de salud no están ajenas, obligando a los prestadores a innovar para avanzar en las mejoras exigidas por sus usuarios y en esta materia el Hospital de San Vicente (HSV), en la Región de O'Higgins, busca ser pionero en Chile.

Anticiparse a la falta de adherencia antes de iniciar el tratamiento anticoagulante oral (TACO) es el objetivo que persigue la última innovación del Hospital de San Vicente, por ello el equipo de trabajo del establecimiento se inspiró en una experiencia similar en España que busca lo mismo, pero en pacientes oncológicos.

Según estudios sobre la materia, el uso de Inteligencia Artificial (IA) en los hospitales mejorará radicalmente la atención de los pacientes. En general la IA tiene el potencial de mejorar los resultados entre un 30% y un 40%, mientras que reduce los costos de los tratamientos en un 50%. Esto gracias a la medición y cruce de las variables o factores que inciden en la adecuada adherencia de los pacientes a sus tratamientos.

Los equipos técnicos del HSV detectaron que un 56% de los pacientes TACO se encontraban fuera del rango óptimo terapéutico, lo que incide directamente en el riesgo inminente de presentar complicaciones tromboembólicas, como trombosis venosas profundas, embolias de pulmón e incluso accidentes cerebrovasculares, todas situaciones prevenibles y que de producirse desencadenan una serie de eventos de orden no sólo sanitario sino que también económicos tanto para los pacientes, sus familias y para el propio sistema de salud. En la actualidad, la adherencia al tratamiento por parte de un paciente es medible y verificable sólo cuando éste ha iniciado dicho tratamiento. Con esto ocurre que, en el caso de que el paciente presente falta de adherencia, ésta se detecte a posteriori, cuando ya se han podido producir consecuencias o reacciones adversas.

La decisión entonces de los directivos del HSV fue ponerse manos a la obra, logrando identificar más de 60 variables y factores que inciden en la adherencia al tratamiento por parte de sus pacientes, entre lo detectado destaca por ejemplo que los hombres mayores de 70 años, son quienes más dificultades presentan para seguir el tratamiento, puesto que asisten con menor frecuencia a los controles. En el mismo sentido, se identificó que factores tan variados como la red de apoyo del paciente, la distancia, la alimentación o el padecimiento de otras enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes, confluyen para que cada paciente deba ser tratado en lo sociosanitario de manera particular, con el fin de optimizar su tratamiento.

Una vez recopilada la información, surgió la necesidad de buscar ayuda para que los datos obtenidos puedan ser sistematizados y arrojen información que sirva para la mejor y más adecuada toma de decisiones, es aquí que se toma contacto con la empresa Tesseracto, especializada en la creación de tecnología analítica basada en IA para ver la dimensión oculta de los datos disponibles. Para su Gerente General, José Tomás Cumsille: "Hay muchísimo potencial ya que los datos existen, los datos están, y no se están utilizando para complementar la teoría médica. A través de los datos podemos generar entrenamiento de modelos y permitir que la inteligencia artificial aporte a dar recomendaciones para tratamientos, para generar alertas sobre casos más críticos que otros".

El próximo paso en esta alianza que busca la aplicación piloto de la Inteligencia Artificial en el HSV, es la postulación a fondos de innovación que permitan el financiamiento inicial de la iniciativa, pudiendo convertir, desde la salud pública, al Hospital de San Vicente en un establecimiento pionero a nivel sudamericano./

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