A LA COMUNIDAD

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Somos una típica familia chilena, donde ambos hemos trabajado durante todo el tiempo en nuestro matrimonio, con el tiempo hemos conformado un grupo familiar de 4 hijos y 6 nietos, siempre nos ha costado salir adelante, por eso tomamos la decisión de trabajar fuertemente por el bienestar de nuestros hijos y el futuro; pero esto, nos ha hecho pagar un alto costo familiar.

En el último tiempo (4 años), nuestro hijo mayor de los hombres que hoy tiene 23 años está sumido en el flagelo de la droga dura. Para nosotros ha sido una verdadera pesadilla y para él un martirio del cual se reúsa a salir. Ha tenido sus períodos de abstinencia, los cuales fundamentalmente han sido por su voluntad, por nuestro desvelo y también con el sacrificio económico y endeudamiento total, ya que en Chile no hay conocimiento aún de que esto es una enfermedad y más aún se trata solo y si el enfermo tiene voluntad, pues el paciente cuando es mayor de edad, tiene que estar en plena voluntad para asumir un tratamiento, sea de droga y alcohol.

Claro, funcionará en la gran mayoría de los casos al parecer, pero me pregunto qué pasa cuando la persona no asume su condición de adicto a sustancias nocivas para su organismo, porque este organismo ya se acostumbró a las mismas, y depende totalmente de él. ¿Es posible hablar de voluntad, cuando lo que hace la droga dura, es doblegar precisamente la voluntad del individuo?, Bueno, después de peregrinar de centro y centro privado y gastando cada vez más lo que no teníamos literalmente hablando, nos fuimos a la justicia, en la cual hemos puesto 4 medidas cautelares de alejamiento, ¡PERO NO RESULTA! Mi hijo hace lo que él quiere y el carabinero, no puede asumir las verificaciones, las constancias en su totalidad, ya que para que sea delito, carabineros tiene que ver cuando la persona se acerca a un flagrantemente como se dice, para así tener certeza del delito.

A lo mejor a las personas que nos están leyendo, a más de alguno le ha tocado esta frustrante experiencia. Ahora hace 72 horas, tenemos interpuesta una medida de alejamiento pero ahora el juez de garantía nos otorgó arresto domiciliario de 10:00 de la noche a 06:00 de la mañana para nuestro hijo. Justo cayó fin de semana, en realidad fue un infierno para nosotros e hizo tira la puerta del patio, saltó la pandereta, o sea, invadió nuestra propiedad sin conocimiento nuestro, porque él vive solo, le arrendamos una casa a petición del centro ambulatorio, ya que él tenía que hacer su vida y responsabilizarse de sus actos y de lo que hace.

El centro ha sido muy bueno, pero en este tipo de caso, sencillamente, no ha funcionado, porque él es un niño de 17 años mentalmente y en la realidad ya pasa los 23 años. Porque la droga lo baja en edad psicológicamente y les vulnera su voluntad de discernir, se vuelven indolentes, mentirosos, se pasan todo tipo de fantasías y lo más terrible es que les cree, y actúan en una realidad paralela.

Con todo esto la justicia, evita tomar medidas más drásticas, porque son sujetos de garantías y me pregunto. ¿Y sus familias? ¿El daño psicológico físico y económico? De esta verdadera cruz que uno carga día a día en silencio, y los vecinos que a diario ven como se destruyen los barrios por este flagelo que el estado no ha tomado en serio como una gran enfermedad DE SALUD MENTAL que en Chile solo en dependencia de drogas, ansiedad, depresiones y otros trastornos psicológicos van bordeando los 3 millones de habitantes que padecen este tipo de enfermedades.

Como familia, tenemos que esperar que nuestro hijo caiga en un error delictual para que el pueda hacerse el tratamiento obligatorio en régimen cerrado.

Me pregunto ¿la justicia en Chile no puede discernir cuando una persona está verdaderamente trastornada y no logra salir de esta enfermedad con un tratamiento como corresponde y en el tiempo que corresponde? Estoy claro que Chile necesita una ley de salud mental urgentemente que nos ampare a nuestras víctimas de esta verdadera violación a nuestros derechos humanos.

El tema del tráfico y micro tráfico, se ocupará en las policías correspondientes, solo diré que cada día se vende y se trafica más, cada día son más las familias afectadas por este flagelo, cada día nuestra gente muere por esta enfermedad como la llamita de una vela que se va apagando. ¡Pero Basta! Hemos tomado la decisión como familia de iniciar una huelga de hambre hasta las últimas consecuencias por la dignidad de mi hijo y por los cientos de hijas e hijos de nuestro San Fernando que se ven expuestos a esta inhumana forma de mal vivir, solo estamos pidiendo, tratamiento obligatorio en un régimen cerrado, en un centro terapéutico con costo del estado, ya que él no se lo puede costear y yo menos aún, solo pedimos, vida para mi hijo, felicidad, que sepa que tiene una mano amiga que es el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Salud que están consientes que es una enfermedad, y que también saben que se deben tratar así, por lo mismo, es que nos dirigimos a ustedes sabiendo que muchos comprenderán el dolor que estamos poniendo en esta decisión pero no hay vuelta atrás.

En Chile se ha hablado mucho de temas valóricos para el derecho a la vida de un no nacido, ¿Es igual que el que nació y no tiene el apoyo del estado?

Se despide atentamente de ustedes comunidad toda./

Mario González Maturana, miembro de la familia González Veliz

P.D.: Cualquier muestra de apoyo y empatía hacia la huelga de hambre, esta se está realizando en la casa parroquial de San Fernando, frente al Tottus.-

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