Primera cosecha comercial de cerezas extraídas de huertos intervenidos

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Atentos para mejorar cada vez más las condiciones de trabajo en torno a la producción de este alimento rico en azúcar, un grupo de científicos de la Universidad Católica lleva más de media década desarrollando huertos pedrestres mecanizables que facilitan sustancialmente las condiciones de trabajo y que este año tendrán su primera cosecha comercial de importancia en la región de O'Higgins.

Marlene Ayala, especialista en fisiología y producción de cerezos de la PUC y quien lidera el proyecto, señala que "El objetivo principal es automatizar las labores de cosecha y cualquier otra labor que implique manejo y uso de mano de obra, tanto para hacer más precisas y eficientes las labores, como para aumentar el bienestar del cosechador", enfatiza.

El árbol del cerezo mide, entre 3,5 a 4,0 metros de altura, lo cual obliga a los recolectores a usar escaleras, gozar de un envidiable estado físico y exponerse a altas temperaturas, ya que la cosecha se realiza en los meses de primavera-verano.
"Para establecer un huerto pedestre lo que hacemos es guiar al árbol con distintas arquitecturas, de manera que su tronco y ramas para que lleguen a la forma y altura deseada según el sistema de conducción. Esto implica conocer muy bien la variedad que se está produciendo y el porta injerto que más le acomoda", indica Ayala.

La investigadora complementa que este año obtendrán del huerto experimental la primera cosecha comercial de importancia para evaluar productividad en los sistemas en evaluación, además de eficiencia en la cosecha en la mano de obra.

Actualmente la región de O'Higgins suma tres huertos o unidades demostrativas. Una en Rancagua, otra en Codegua y están trabajando en una tercera, en San Francisco de Mostazal.

El proyecto actual es financiado por el Gobierno Regional de O´Higgins a través del Fondo de Innovación para la competitividad (FIC).

EL MUNDO MIRA A CHILE A TRAVÉS DEL CEREZO

Durante las últimas semanas se celebró en Hong Kong el Asia Fruit Congress, un evento que los representantes chilenos de la cereza aprovecharon para anunciar una histórica inversión de 5 millones de dólares exclusivamente para esta fruta. En 2016, su exportación llegó a las 100 mil toneladas, y se proyecta para 2020 que se comercialice hacia el extranjero unas 120 mil toneladas.

Por esta razón, el desarrollo y mejoramiento de la producción de la cereza en el país llama la atención en el extranjero. El año pasado, este proyecto liderado por los académicos de la Universidad Católica ocupó espacios en la prensa internacional. Medios españoles incluso lo catalogaron de "Cerezos Bonsái" que "están revolucionando la producción de la fruta en Chile.

Esta innovación busca que Chile no sólo se mantenga como el exportador por excelencia de esta distinguida fruta, sino que también mejore la calidad de vida de los trabajadores que la producen y, junto a ellos, aumente el rendimiento de la producción, ideas que se transforman en un ejemplo para el desarrollo frutícola mundial./

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