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Regantes preocupados por demora en aprobación de la ley de Riego

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Los canalistas del valle de Colchagua ven con preocupación la demora en la aprobación legislativa del proyecto de ley que moderniza la ley de Riego, conocida como ley N°18.450, y la renueva por 12 años más.

Esta Ley vence en diciembre de 2021 y debe pasar aún por la aprobación de la Cámara de Diputados y luego del Senado antes de su promulgación. Los regantes y canalistas colchagüinos temen que, si no se respetan estos plazos, muchos de los proyectos de riego que tramitan, quedarán sin materializarse.

El proyecto se encuentra actualmente en la comisión de Agricultura de la Cámara, donde participan diputados de este distrito que conocen a los agricultores de nuestro valle.

Los canalistas piden a los legisladores que "Comprendan y apoyen la agilización de esta iniciativa para que vea la luz antes de fin de año y dé certeza a los proyectos que ya están en concurso y los que están a la espera de hacerlo durante el segundo semestre o más adelante", explica Graciela Correa, gerente de la Federación de Juntas de Vigilancia de la VI Región.

Las modificaciones que presenta el proyecto en discusión acogen diversas propuestas que adaptan y actualizan la Ley de Riego a los problemas actuales, considerando aspectos ambientales, sociales y económicos. Los canalistas buscan apoyo para renovar la ley por 12 años, y mantener el instrumento vigente hasta 2033. En general, se mantiene el actual sistema concursal y de cofinanciamiento.

Beneficios para pequeños y medianos regantes

Una modificación sustancial de la renovación es que centra sus esfuerzos en los pequeños y medianos agricultores, facilitándoles el acceso a los beneficios de esta Ley, tanto por la vía de proyectos para mejorar la eficiencia del riego dentro del predio como a través de soluciones asociativas.

El camino asociativo contribuye a mejorar la disponibilidad de agua por la vía del mejoramiento de tranques y canales, un dato relevante, si consideramos que la gran mayoría de los pequeños y medianos agricultores no tienen pozos propios y se abastecen únicamente de las cada vez más escasas aguas de ríos y esteros a través de la extensa red de canales que cruzan los campos regionales.

Los exitosos resultados de la Ley de Riego están a la vista, su actual reforma viene a reforzarlos y a ponerlos aún más al alcance de la pequeña y mediana agricultura. "Mejorar el riego es una necesidad transversal, y la ley 18.450 ha sido una política pública estable, mantenida y mejorada por todos los gobiernos. Necesitamos que eso siga siendo así", dice Graciela Correa.

Para el gerente de la Junta de Vigilancia del Río Tinguiririca, Miguel Ángel Guzmán, "Gracias a esta Ley, tanto la Junta de Vigilancia del río Tinguiririca, como las comunidades de agua y asociaciones de canalistas que la integran, han podido mejorar y modernizar bocatomas, compuertas, marcos partidores, acueductos y otras obras civiles, además de incorporar tecnologías para monitoreo de caudales por telemetría y automatización de compuertas".

Estos proyectos han permitido mejoras sustanciales en la gestión del agua de riego, aumentando la eficiencia de los sistemas de captación, conducción y distribución de agua, además de contribuir al uso sustentable de los recurso hídricos, beneficiando a 6.500 regantes en 45.000 hectáreas, mayoritariamente pequeños agricultores y campesinos, los cuales han podido sobrellevar las limitaciones hídricas impuestas por la megasequía y el cambio climático, en gran medida gracias a los proyectos beneficiados con la Ley de Riego.

Para terminar, el profesional señala que desde la Junta de Vigilancia del río Tinguiririca, junto a las 59 organizaciones de usuarios asociadas y sus 6.500 agricultores, "Hacemos un llamado a los diputados y senadores de la región de O´Higgins, a fin de agilizar la pronta aprobación de este proyecto, que resulta fundamental para continuar en el proceso de modernización del riego".

Recalcó que agricultores individuales como de organizaciones de regantes, invierten en proyectos que permiten adaptarse al cambio climático y a la sequía, incorporando tecnología, la eficiencia y sustentabilidad de los recursos hídricos.