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viernes - 24 de septiembre, 2021

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Juan Rolando Montecinos Espinoza, un gran amigo, educador, dirigente deportivo

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Este año 2020, nos dejará marcado por la angustia y el dolor que una indeseable pandemia ha afectado a muchas familias y amigos, a sus seres queridos a quienes el fatal virus les quitó la vida.

Uno de esas víctimas es Juan Rolando Montecinos Espinoza, (Q.E.P.D.), nacido el 18 de septiembre de 1942 en el seno de una familia de la población San Martin siendo el segundo de nueve hermanos.

Sus estudios primarios los realizó en la Escuela N° 1, hoy Jorge Muñoz Silva y los secundarios en la Escuela (actual Liceo) Industrial de San Fernando, egresando el año 1962 y obteniendo el título de Técnico en Electricidad. Con amigos formó su taller de reparaciones de todo tipo de electrodomésticos, motores, instalaciones eléctricas. Ahí comenzó a ganarse rápidamente un prestigio en el mundo de la electromecánica.

En 1978 ingresa como docente al Liceo Industrial, a trabajar en su especialidad. Allí detectó que lo de él era ser profesor y además enseñar sus vastos conocimientos prácticos adquiridos en el mundo laboral. Estudió pedagogía en la Universidad de Talca donde obtuvo el título de Profesor de Estado en Educación Tecnológica, pensionándose el año 2012. Después, siempre visitaba la eterna mansión del trabajo, saludando y regalando calugas, para “endulzar la vida”.

A sus alumnos les enseñaba con cariño y profesionalismo su rica experiencia en su especialidad, incluyendo una formación valórica. Los alumnos lo llamaban el “Profe Juanito”. Hoy lo lloran por tan irreparable pérdida. Nunca faltó a las convivencias del Centro de Ex Alumnos Industriales, compartiendo su alegría.

Pero no solo se destacó en el mundo de la enseñanza técnica profesional, también desde muy joven adquirió el compromiso social de preocuparse porque niños y jóvenes practicaran el deporte del futbol para su sanidad física y espiritual.

Muchos adultos de hoy lo recuerdan como  en su bicicleta los trasladaba cuando eran niños, para que llegaran a jugar por su Club San Martin, del cual fue su Presidente y jugador por varios años. Varios de sus colaboradores como el Lalo Zúñiga, Carlos Becerra, German Rosales, entre otros; ya partieron al estadio de la eternidad. También lo recuerdan muchos ex jugadores cuando series completas infantiles y adultas, los hacia caber en un viejo Land Rover de uno de sus amigos sanmartinianos y trasladarlos a jugar a lugares cercanos a San Fernando para cumplir con el compromiso deportivo. Posteriormente fue por tres periodos Presidente de la Asociación de Futbol Amateur de San Fernando.

Como tal formó un equipo de dirigentes con don Pedro Cuevas, Julio Contreras, Oscar Ubilla y Roberto Moraga que lograron concretar un gran sueño de los futbolistas amateur, tener su propia sede donde sesionar y reunirse.

En sus últimos años, con su esposa construyó una hermosa casa de campo en Talcarehue para delicia de su familia. También allí dejó su huella siendo Presidente de la Junta de vecinos, además participaba en un club de adultos mayores.

Hablar de Juan o “Juanito”, es hablar de un hombre excepcional por su enorme calidad humana, su generosidad, honestidad, solidaridad, su capacidad  de entregar cariño a aquellos modestos niños y jóvenes para que practicaran deporte. Sus enseñanzas  prácticas de su especialidad a jóvenes, hoy destacados profesionales que sufren con su partida. Como amigo, colega, profesor, compañero, maestro, Juan es de esas personas que por su inmenso legado no pueden olvidarse por ser un buen ejemplo, difícil de igualar.

Por ello quienes tuvimos la fortuna de compartir con él en su Club San Martin, club de adulto mayor, junta de vecinos, Asociación de Futbol Amateur de San Fernando, profesores y funcionarios, alumnos y ex alumnos de su Liceo Industrial; compartimos con su esposa, hijas, nietos y familiares el dolor que provoca su partida. Como consuelo nos deja su valioso legado.

“Cuando un amigo se va
Queda un tizón encendido
Que no se puede apagar
Ni con las aguas de un rio”.

Víctor Miguel León Vargas