Consejos para que adultos mayores eviten dolores articulares este invierno

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Con la llegada del invierno es habitual que las personas de la tercera edad comiencen a sentir dolores en las articulaciones, sobre todo en las rodillas. Una de las recomendaciones más comunes en estos casos es hacer actividad física, moverse o realizar caminatas diarias. Sin embargo, a raíz de las cuarentenas y el distanciamiento social por el Covid-19, muchos han visto disminuida su movilidad, con el riesgo de que los dolores vayan en aumento.

Según explica la traumatóloga del Centro Médico y Dental RedSalud Arauco, Francisca Pacheco, el primer paso para solucionar este problema es comprender por qué se generan las molestias en las articulaciones en invierno.

"Hay dos fenómenos que explican este problema: en primer lugar, el frío genera vasoconstricción, que significa que llega menos sangre al tejido muscular, lo que aumenta la tensión de los músculos. En segundo lugar, las bajas temperaturas aumentan la viscosidad del líquido articular, que podríamos considerar el 'lubricante de las articulaciones'. Ambos efectos en conjunto aumentan la fricción al interior de las articulaciones, generando dolor en esas zonas", aseguró la especialista.

Para evitar que esto empeore, la primera recomendación es evitar el enfriamiento a través de una cuarentena activa, es decir, realizar ejercicios, aunque sea al interior del hogar ya que el sedentarismo en exceso puede generar problemas colaterales.

"En el adulto mayor se observa que hay una disminución de la fuerza, de la flexibilidad y del equilibrio. Todos estos aspectos son fundamentales para mantener una adecuada funcionalidad en las actividades de la vida diaria. Una persona con baja funcionalidad será más propensa a sufrir caídas o lesiones", agregó Pacheco.

Para prevenir y sobrellevar de mejor manera este invierno, la experta recomienda realizar movimientos: "Que activen grandes grupos musculares pero que sean de bajo impacto, como caminar. Si el adulto mayor puede realizar esta acción dentro de casa, mucho mejor. Sin embargo, aquellos que viven en espacios reducidos o con más personas y no pueden dar una cierta cantidad de pasos diarios, deben realizar actividades físicas específicas al interior del domicilio".

Si bien, esta pauta de ejercicios puede ayudar a disminuir los dolores en las articulaciones, la traumatóloga recuerda que es importante estar atento a cómo evolucionan las molestias y si persisten, consultar inmediatamente con un especialista.

Lo importante es que no se requiere acondicionar el hogar como si fuera un gimnasio. Muy por el contrario, basta con elementos tan simples como una silla, para realizar al menos tres tipos de ejercicios básicos:

* Pararse y sentarse de la silla: este ejercicio se debe realizar por varios minutos para activar la circulación de la sangre y evitar el enfriamiento del líquido articular. Según sugiere Pacheco, la idea es ubicar ambos pies apoyados en el piso, separados a la altura de las caderas, levantarse y luego, intentar sentarse de nuevo. Si el adulto mayor tiene problemas de equilibrio, puede apoyarse de otra silla ubicada delante, o bien, de un familiar. Si la persona vive con sus hijos, puede ser un buen momento para compartir y pasar un tiempo juntos.

* Rotaciones laterales: consiste en sentarse en la silla, con la espalda bien pegada al respaldo para luego, girar hacia la izquierda y esperar un par de segundos. Luego de esto, volver a la posición inicial, para girar esta vez hacia la derecha. La idea es repetir este ejercicio durante varios minutos. La recomendación, en este caso, es seguir con la mirada la rotación que se haga, para evitar mareos o la sensación de desequilibrio. La traumatóloga de RedSalud explique que "Este es un ejercicio que permite trabajar la flexibilidad".

* Levantar los talones: apoyándose del respaldo de una silla, la idea es que la persona levante los talones, espere unos segundos y luego desciendan de forma controlada y suave. Este movimiento permite fomentar el equilibrio y, además, trabaja la zona de los talones y de la planta de los pies y la musculatura gemelar ayudando al fortalecimiento de áreas que en un contexto de inactividad están más descuidadas, agrega la experta.