Comunidad sanfernandina consternada ante fallecimiento de profesora Mónica Cid Palma

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Las campanas de la Iglesia Las Carmelitas, han replicado porque la gran ciudadana Mónica Cid Palma ha partido, y la ciudad de San Fernando, se encuentra consternada.

Hemingway nos dice que no preguntemos  por quién redoblan las campanas porque ellas están replicando por cada uno de nosotros.

Unamuno, dice el "El hombre y sus circunstancias", ella era, para nosotros  nuestra feliz circunstancia.

Sus ojos vivaces y su rostro sereno, ya no serán tocados por nuestra mirada, pero su inolvidable recuerdo yacerá en nosotros.

Su generosa vida la compartió con cada uno de nosotros. Ella era dócil en su trato, sus ojos vivaces denotaban la profundidad de su alma; su rostro desnudaba una noche estrellada.

Su amistad cercana, cálida, franca y leal: era sencilla como un niño, por eso ella entro fácilmente al reino de Dios, tal como lo sentenciaba Jesús de que si no nos hacemos niños no entraremos a él.

Su alma sencilla, la motivaba para amar a los educandos, conducta que también repetía con  sus sobrinos, y con quienes, compartían sus ideales y tareas.

Ella era una persona múltiple, y podemos dimensionarla en tres aspectos principales, aunque su infatigable vida comprendía todos los ámbitos de la persona humana.

En primer lugar, su amor por la familia. Mónica, era una  hermosa mujer y de buen talle, quien pudo holgadamente formar su propio nido, pero ella  dedico toda su vida entera a sus queridos padres, a quienes acompañó y cuidó hasta que la luz apagaron sus  ojos.

En segundo lugar, ella era una mujer de amores, si de amores, pero no de amores personales para sí, sino que para los demás, ya que era una amiga tierna, leal y confiable, y cuando compartía, su rostro se inundaba de alegría para hacer manifiesta  la cariñosa acogida que prodigaba.

Su tercer amor, que conmocionaba todo ser, y que la hacía única, era su amor por Chile, y cuando la Patria se veía amenazada, su dulce ternura se convertía en una resuelta leona. Como no recordar cuando se emocionaba al escuchar el Himno Nacional y se izaba el Pabellón Patrio.

Ella, era de la clase de persona que han hecho grande nuestra historia, y que son recogidas con páginas doradas, como lo fueron Paula Jaraquemada, Javiera Carrera como tantas otras mujeres que han forjado nuestra nación caminando resueltamente por los sinuosos senderos de Chile.

No podemos dejar de expresar, que su partida ha sido fuerte para todos y que nos deja un vacío difícil de llenar, el que solo es mitigado por legado que nos deja de tener fe en Dios, en la Virgen del Carmen y en nosotros mismo; y a no flaquear; en pro del objetivo de hacer de Chile un país grande, fraterno y libre.     

Nos ha consternado su repentina partida, de nuestra gran amiga Mónica Cid, la recordaremos como la gran formadora de carácter, y por supuesto, también como maestra que entregaba conocimiento y su corazón en todo su quehacer. Su es  reflejada fielmente en el poema de Gabriela Mistral a la maestra.

Queremos decirte querida Mónica, que siempre permanecerás en nuestros corazones, porque será la manera de tenerte siempre con nosotros.

Alvin Saldaña - Ana Gaete

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