El Estallido Social y el Plebiscito Constitucional

Columnas y Artículos

En estos días se conmemora un año desde el inicio del "Estallido Social" del 18 de octubre de 2019.

Es muy importante detenerse unos minutos y meditar cual es el origen de esta gran movilización que ha determinado nuestro acontecer político actual; si bien los efectos del estallido han sido moderados por la pandemia, por estos días las consecuencias del estallido cobran nueva relevancia a pocos días de la realización del Plebiscito Constitucional.

Desde nuestra óptica las causas del Estallido Social están en las duras condiciones de vida de los trabajadores en el Chile de hoy, con trabajos precarios, con bajísimos sueldos - el 50% de los trabajadores gana 400 mil pesos o menos-, la gran inestabilidad laboral, un alto nivel de endeudamiento, sin acceso a educación y salud de calidad en condiciones igualitarias para el conjunto de los chilenos, la promesa de una pensión miserable para la mayoría de los que jubilen, entre muchas otras situaciones y demandas, plantean un interminable listado de condiciones que no permiten una vida buena y digna para la gran mayoría de la población.

Existe también una profunda sensación en la mayoría de los chilenos de que los ciudadanos comunes y corrientes somos diariamente abusados por las grandes empresas y sus inmensamente ricos propietarios, que al parecer pueden eludir impuestos, coludirse para incrementar mañosamente sus ganancias, financiar de modo ilegal a los políticos que los favorecen, etc, casi sin consecuencias o con castigos menores, como ser obligados a tomar clases de ética cuando se les descubre.

Todo lo anterior determinado por el sistema político, social y económico; el sistema neoliberal en curso en nuestro país y sostenido por la actual Constitución.

Sumado a lo anterior hay que considerar que la economía del país ya venía a la baja en 2019; aunque el gobierno hoy intente invisibilizar este hecho, pero es de mucho antes del 18 de octubre, lo que agrava aún más la ya dura situación de la población.

El Estallido Social, más allá de sus efectos en la economía; que los ha tenido, aunque no al nivel en que intenta mostrarlo el gobierno de Piñera; abrió un espacio de esperanza popular respecto de avanzar en las demandas sociales que los chilenos han exigido.

Como ya señalábamos al inicio de esta columna la epidemia de coronavirus, ha abierto un gran paréntesis en la vida de todo el país, ha detenido la movilización de los chilenos por conquistar derechos sociales, dando un respiro al gobierno y los sectores más ricos del país en su esfuerzo por conservar sus amplios privilegios.

Debemos recordar que el Plebiscito Constitucional del próximo 25 de octubre se gestó entre gallos y medianoche del 15 de noviembre de 2019, entre los partidos políticos de gobierno y la parte más derechista y afín al neoliberalismo de la oposición (que incluyó a sectores del Frente Amplio que fueron elegidos para confrontar el sistema político, social y económico que nos rige), como una manera de aliviar la situación que el gobierno vivía en ese minuto y darle alguna salida política a largo plazo a la situación y que apaciguara el proceso de movilización en curso en el país.

Hay que tener en cuenta que el Plebiscito Constitucional y la redacción de una Nueva Constitución solo son el inicio de un camino que nos permitirá realizar los cambios a los que el pueblo aspira y que ha manifestado en sus protestas, pero esto solo se materializará si elegimos las opciones que verdaderamente están por realizar cambios al sistema neoliberal que implantó la dictadura y que ha sido profundizado por los distintos gobiernos de los últimos 30 años.

Como los plazos terminan siempre por cumplirse, nos encontramos ad-portas del Plebiscito, y no debemos olvidar la relación de causalidad que ha tenido la cadena de hechos que: "Malestar Social-Estallido Social-Plebiscito", y que lo que se espera como resultado de este proceso es una sociedad más justa y protectora de los ciudadanos, sin abusos impunes de los más poderosos hacia la mayoría de la población y que genere una mejor vida para todas y todos los habitantes de nuestro país.

Gabriel Rojas Oyarce
Contador Público y Auditor
Licenciado en Auditoría
Dirigente PC San Fernando